¿Qué define la Infidelidad?
¿Pensar en otro? ¿Besar a otro? ¿Tomar la mano de otro? ¿Acostarse con otro? ¿Dormir con otro? Tantas posibles respuestas para algo que parece tan lógico.
Un tipo puede hablar todo el día de otras mujeres, coquetearles por el Messenger, perseguirlas en la calle, planificar citas, etc. Si no le resulta nada de eso, para el libro de récord quedará como un hombre fiel.
Otro tipo que está 100 por ciento comprometido con su novia, no tiene ojos para nadie más y espera hacer una vida junto a su pareja, en una fiesta se emborracha y besa a otra mujer sin siquiera recordarlo con claridad. Sin duda se sumará a la vasta lista de infieles chilenos.
¿Cuándo se es infiel entonces? Y se darán cuenta que la fidelidad no es más que un invento, una creación de cada pareja y, en general, de la raza humana. Una utopía basada en la racionalidad que se enmarca dentro de lo que se defina como "lealtad".
Ese discurso de cuentos de príncipe no lo podemos creer hoy en día. No es posible hablar de una fidelidad en que no se mire o se piense en otros.
Si la fidelidad es eso entonces no existe, por definición se anula a sí misma. Está en nuestra esencia animal el buscar constantemente una pareja, lo que pasa es que al tener razón somos capaces de contener determinados impulsos y hacer prevalecer una preferencia.
Queda claro que no somos fieles. Nadie es fiel. En el estricto sentido. Lo que prima es nuestra fuerza de voluntad y lo que uno estima es ser leal.
Puedo llevar 4 años pololeando, ser feliz y tener muchos planes junto a mi pareja. Sin embargo, al ir a una fiesta, un viaje o en la calle, puede aparecer una mujer que llame mi atención, me guste mucho y con la cual tenga ganas de pasar un tiempo. Eso no implica que haya dejado de querer a mi novia, son cosas que pasan. ¿Qué me hará fiel en un caso como ése? Pensar en que no puedo estropear lo que construí en 4 años y que la persona que tengo a mi lado me valora como nadie. Qué es eso sino fuerza de voluntad, ganas de mantener lo que ya se solidificó.
Ahora, tampoco basta con definir la fidelidad en base a la fuerza de voluntad. Claro, ¿hasta qué punto debe resistir esa fuerza de voluntad? Quizás para mi pareja el que yo hablé con otra mujer es "causal" de infidelidad. O que salga con mis amigas y no con ella.
Para otro -en realidad, la gran mayoría- un beso es el límite entre fidelidad/infidelidad. ¿Quién decide eso? ¿Por qué un beso? Talvez un baile sensual o erótico no signifique nada... o que en un carrete te quedes dormido junto a otra sea un hecho aislado.
"Si no hizo el amor con el otro no te cagó", escuché el otro día. Puede sonar extremo, pero si lo piensan bien, ¿por qué no? Ya nada sorprende. Que venga un tipo a venderme la pomada de fidelidad y que jamás ha estado con otra mujer mientras en cada fiesta enumera a sus posibles víctimas, es un acto puro de cinismo.
La fidelidad la podemos manipular a nuestro antojo. Muy fiel será el tipo que pololea y cuando le interesa estar con otra persona pide tiempos o momentos de introspección. Lleva 5 años de relación sin infidelidades, porque cuando sintió ganas de estar con otra cortó con su pareja.
Si para ustedes eso es sinceridad, deberían pensarlo un poco más. Que muestra máxima de cobardía, tener una Penólope esperando mientras se divierte. Allí no hay amor, la relación tienen que terminarla.
Con este absurdo actuar de muchos de nosotros recuerdo uno de tantos libros que pasó por mi vista, "Chile rumbo al Bicentenario". En él se explicaba que uno de nuestros rasgos característicos es el apego a las leyes. Por muy impura que sea mi forma de actuar, estaré de acuerdo con ella si la amparo en las leyes o contratos tácitos.
Resulta ridículo estar con una persona que no me cautiva como antes y que, con certeza, siempre que aparezca una figura con atractivo me separaré para no ser infiel. Fácil, estoy con otra pero no soy infiel. Acuerdo manipulado de nulo valor. Que pena que la fidelidad termine así.
Al final, cada uno con su cuento. Pero no hay definición universal. Lo que es para ti ser leal, para otro es absurdo. Así somos.
Puede sonar como una protesta de alguien sumamente desencantado con la vida de pareja. Y sí, quizás sea eso. Pero lo que pretendo plasmar es la subjetividad de un término que todos usan como "obligación moral". Ése que dijo que nunca fue infiel fue capaz de mirar 400 veces más para el lado de las que yo lo hice. Y posiblemente en mi relación resulté ser siempre un infiel, aunque tengo la convicción de que ir con la verdad en el frente y no renegar de la naturaleza humana es el mayor acto de fidelidad que podemos expresar como seres racionales e inteligentes.
Un enorme abrazo a mis amigos,
Häkä

