
Como muchas veces el blog de Häkä vuelve a tener un objetivo más allá de la expresión de ideas: ¡No defraudar a su fanaticada!
Aunque no lo crean, a lo largo de estos días he buscado sobre qué expresarme en mi espacio pero jamás di en el clavo. Surgió en una conversación la "futurofobia" que muchos experimentamos en el último año de carrera, pero no viene al caso. Lo dejaré para después.
Lo que me convoca hoy es otra cosa. Hace unos dos años que me he amenazado con eviarle una carta a las autoridades de esta Facultad para exhibir mi enfado contra muchas cosas que suceden hoy por hoy. Aquí les va un resumen sobre los puntos:
a) Programa de Periodismo para licenciados de otras disciplinas:
Yo sé que muchos deben tener amigos o conocidos que ingresaron a la facultad por medio de este "convenio" con olor a negociado. Es cierto, es real. Pueden ser muy agradables. Por lo mismo quiero dejar bien claro que esto no tiene nada que ver con ellos.
El problema es que esta actitud no se discute con toda la fuerza necesaria por parte de nosotros.
Las grandes autoridades de esta universidad que cada vez que se nos cruzan por delante nos refriegan el discurso de enaltecer el periodismo, están atentando en contra de esta magnífica profesión.
Si tuviésemos la posibilidad de ir a otras facultades y obtener un título en 2 años, entonces, el círculo estaría completo. Pero no, nuestra carrera está sumida en el desprestigio máximo pues cualquiera -sin importar su formación- puede venir a probar suerte en nuestras salas. De vez en cuando nos toca lidiar con compañeros que no saben lo que es una nota o incluso te atrasan el trabajo de taller porque no están familiarizados con ciertos conceptos y ritmos de vida. Sin embargo, en el futuro próximo, ellos serán tan periodistas como nosotros.
Aún peor. El interés por mantener vivo este convenio que llena los bolsillos de las queridas autoridades hace que en ocasiones la gente de "afuera" sea más importante que uno. Hecho concreto: en 2004 yo tomé el curso Narración Escrita con el señor Pablo Márquez. En principio fue aceptado, pero una vez que ingresé a clases y revisé mi carga académica, me di cuenta de que ya no estaba en él. Sorprendido fui a conversar con Marisol Pinochet, envié muchos mail y nadie me dijo nada. Eso hasta que Soledad Irarrázabal se justificó con lo siguiente: "Hugo, al programar el curso olvidamos que teníamos que reservar vacantes para Licenciados, por lo que tuvimos que sacar a unas 10 personas del curso".
Esto me parece muy grave, pues yo soy alumno de esta Facultad, utilicé todos los conductos regulares para acceder a ella y, sin embargo, fui dejado de lado por una persona ajena. Mejor entraba a otra carrera y después sacaba Periodismo... tal vez me valoren más que a una persona que entra vía PAA.
Otro dato que no es menor: las autoridades logran que 3 semestres de esfuerzo en la escuela de periodismo no sirvan si nada. Sí, porque cursos como Historia, Teoría Económica, Antropología y Teoría Democrática tienen nulo valor en la formación de periodistas. Con este sistema de licenciados a ellas les parecen imprescindibles sólo 2 semestres de carrera, lo que hace que más del 60% de los ramos, según esta lógica, no aporten absolutamente nada a la futura labor profesional.
Además, tanto que insisten en que no nos excedamos en los créditos y que respetemos los pre-requisitos... ¿para qué? Si nuestros compañeros Licenciados pueden tomar Taller III y Periodismo de Investigación juntos, reprobar Taller I y hacer el II sin complicación. La vara es desigual. A nosotros nos hacen la vida imposible pero a ellos los ven como clientes, que hay que mantener contentos y, por sobre toda las cosas, no fastidiar.
b) Periodismo y Dirección Audiovisual (Comunicaciones): no sería absurdo pensar que a muchos de ustedes parientes y amigos les reprocharon el que entraran a estudiar Periodismo. Que es pura farándula. Llena de tontos. Puros mentirosos. En fin. Todas las penurias posibles para uno.
Mi caso no fue distinto. Mi cuñada y mi hermano -ambos comunicadores audiovisuales- intentaron cambiar mi parecer en más de una ocasión. No lo consiguieron y, cuando entré a la PUC, ni siquiera mostraron un poco de satisfacción. ¿Saben por qué? Porque Periodismo es una carrera fácil según ellos. Claro, la palabra de dos periodistas frustrados. Da lo mismo.
Por eso, hace un par de días, mi cuñada no me creyó que yo fui el último seleccionado de mi generación con 706 puntos. Le sorprendió. Se supone que era mediocridad pura.
A lo que voy es que a pesar de todo lo que se diga, entramos a una de las 7 carreras que cerró por sobre los 700 puntos en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Esa demanda me deslumbró, pues muchos alumnos capacitados se interesaban en la carrera.
La primera vez que vi un folleto era para la admisión 2001. Con 68 vacantes el último seleccionado tenía 713 puntos.
Para la época de nuestra admisión en los folletos se mostraba que las vacantes para el 2001 se incrementaron a 88 y el puntaje cayó a 695. Ese era nuestro parámetro.
Como ya saben, para la generación que nos acogió el puntaje volvió a subir y la tendencia se mantuvo con nuestros compañeros que hoy están en cuarto (su último seleccionado obtuvo 705 puntos).
El ingreso y la carrera, en líneas generales, se mantuvieron constantes en el tiempo hasta la temida PSU... Esto sí que es serio. El invento del Ministerio coincidió con el de las autoridades: "Dirección Audiovisual". Las vacantes aumentaron a 110 y el puntaje decayó a 657 puntos.
Aquí hay muchas cosas para analizar:
1- La desinformación acerca de esta nueva carrera y su unificación forzada con Periodismo hizo perder el interés a aquellos alumnos que desde 2000 en adelante estaban realmente interesados en la carrera.
2- Ahora me dirán que la PSU es distinta, más difícil y, por lo mismo, no sirve como parámetro. Patrañas. De ser así no se explica que carreras como Derecho, Civil, Medicina, Comercial, Bachillerato y otras, aumentaran sus puntajes de corte con las mismas vacacantes.
3- También podrían decir que los puntajes cayeron porque se incrementaron las vacantes. No es así. Si consideramos la lista de espera de la admisión 2003 se darán cuenta de que el alumno que ocupaba el puesto 110 tenía cerca de 685 puntos.
4- Respecto del punto 3. Es lamentable pensar lo siguiente: aunque PSU y PAA no son comparables, no se puede poner en duda que los alumnos se guiaron por la referencia que les daba la generación anterior. Lo que preocupa es que según esa mecánica, de los 110 alumnos que ingresaron en 2004, cerca de 50 están bajo el puntaje de referencia (los 685 de la lista de espera de 2003). Se puede deducir entonces que esos alumnos se la jugaron y quizás, probaron suerte a ver si podían quedar en periodismo. Un carril que dejó a media centena de alumnos -que tal vez ni tenían la intención de estudiar ese año, y menos periodismo- con la posibilidad de acceder a un título.
5- Dirección audiovisual es un desastre. Casi ni hay profesores y Pela'o Soto debe ser el cordinador de 10 de ellos. Prueba clara de que la PUC trató de ser vanguardista de forma forzada y no logró su objetivo. Y pobre de sus alumnos, si desde el momento que entran los tratan como periodistas. La Facultad aún apunta a la formación de periodistas como prioridad.
6- Así como educación separó a Pedagogía de Párvulo y en bachillerato a las ciencias de las ciencias sociales, en Comunicaciones hay que separar las carreras. Para que vuelvan los periodistas de verdad, los alumnos capaces y que quieren probar que la profesión vive. Para que los Directores audiovisuales se sientan importantes alguna vez. Y, finalmente, para que los futuros alumnos tengan claro a qué van a la Facultad de Comunicaciones y no se encuentren con un engendro capaz de confundir a alumnos con una gran sapiencia.
Yo sé que ya voy a egresar, pero estaré vinculado al Periodismo por siempre y no quiero que lo sigan basureando. Ya no mi familia o amigos, si no que las autoridades que nos están educando en el arte de la información social.
Un abrazo...
Häkä...