Wednesday, September 12, 2007

En el Camino


La cuasi frenética búsqueda por un empleo que me permita vivir feliz y tranquilo, reveló una serie de promesas inconclusas y deseos que quedaron en el pasado. Sí, es evidente que uno cuando niño puede llegar a decir muchas cosas y con el tiempo se quedará con otras, pero ya más crecidito la historia no dista mucho de aquellos años repletos de ingenuidad.

Yo, por ejemplo. Entré a la Universidad a estudiar periodismo porque quería ser ÉL reportero que cubre la Fórmula 1. Hablar 6 idiomas y conocer a todos los pilotos. Es cierto que eso aún puede ocurrir, sin embargo, es casi una utopía.
Un poco más atrás en el tiempo... En mi cabeza rondaba el convencimiento de querer ser profesor de educación física o de inglés. Lo curioso es que muchos me dijeron que no porque los profesores no ganaban casi nada. ¿Será tan distinto de los periodistas?

En mi época de depresión (19 años), recuerdo que le dije a mi padre que una de las cosas que me motivaba a seguir adelante eran mis ganas de aprender 5 idiomas o más, si se podía. Español, que viene de fábrica (aunque dominar gran parte de los dialectos no vendría nada de mal); Portugués (estuve dos semanas en Brasil y lo entendía a la perfección, así que con otras 3 semanas lo hablo seguro); Italiano (mi cuñada es italiana y sus parientes me podían recibir allá con gusto. Obvio que después de dominar dos lenguas romances una tercera no sería problema); Inglés (de niño lo aprendí solo, sin profesores ni menos en el colegio... por eso no pronuncio como latino, sino casi como australiano, pues aprendí de la TV, que sí educa. Un mes en un país de habla inglesa, preferentemente Inglaterra, estaba listo); Ruso (sé que era estúpido, pero me fascina Moscú y la onda rusa, entonces tenía que dominar una lengua más complicada); y, finalmente, finés (ohhh sí, sé que no me serviría más allá de Suecia y Finlandia, pero es mi país favorito).
¿Qué pasa ahora? Jamás viajé, me quedé en Chile y ya estoy aburrido del español. Dije que a mi hijo sólo le hablaría en Inglés, para tener un partner... nada! Sigo hablando español.
Al menos gracias a mi cuñado entiendo casi en un 100% el portugués, pero aún me quedan como 6 idiomas en el tintero y cada vez me preocupo menos de aquello. Es más, se suman nuevas lenguas como el Afrikaans, el neerlandés y el catalán, sin tiempo para tanto.

Añoraba mi casa en las afueras de la ciudad, con una cancha de tenis de césped en sus jardines. La verdad es que viviré, probablemente, donde mismo estoy hoy. Lo que por cierto me hace feliz, aunque diste del deseo original.

Quizás lo único que cumplí fue mi deseo de niño: "Cuando tenga un hijo, se llamará Mariano". Todo en honor a un viejo tenista que admiraba en mi formación en el deporte.
Unos 7 años después, tengo el orgullo de decir que mi hijo se llama Mariano. Que su madre aceptó el nombre cuando se lo presenté y, que, por lo menos, ya se sienta junto a mí a mirar tenis.
Hoy soy Periodista y tengo a mi niño, Mariano. Sólo 2 objetivos de tantos que me planteé. Los más importantes talvez y eso, para que lo sepan, me deja más que satisfecho.

Greetings,
Häkä

Sunday, June 10, 2007

Pinilla... En Primera Persona


No me interesa lo que está pasando... Ahora estoy en Cancún, pasándolo increíble mientras todos siguen hablando de mí. Por Dios que los he ayudado a vender páginas de diarios. Si alguna vez lo dije, en la previa a los partidos contra Bolivia y Venezuela: "Les lleno las páginas a los periodistas".
Ahora me siguen porque la Coté López se fue a meter a mi departamento. ¿Qué les importa? Si ella me quiso ir a ver por la vieja amistad que nos une o por lo que haya sido, ¿qué se tienen que meter periodistas vacunas? Yo sé porque lo hacen, es más, es lo que han hecho toda su vida. Vender con escándalos.
Está claro que es mucho más fácil eso que realizar un trabajo serio. Y más encima se hacen llamar periodistas deportivos, bah! Puedo hacer 20 goles, pero van a comentar los autos que me compré o los lugares a los que fui en mi día libre.
Estoy conciente de que me equivoqué y perjudiqué a la gente de la U y a mi selección, a esa que nunca le falle, pero de la que muchos periodistas de pacotilla trataron de alejarme porque les interasaba más mostrarme fuera de las canchas.

Ahora todo me da lo mismo, lo asumo y no me quejo, por eso haré lo que se me venga en gana. Tengo muy claro que no importa lo que haga, los goles que marque o cómo entrene. Siempre, pero siempre, me van a buscar el error o la falencia. Linda forma de potenciar a los futbolistas, linda!!

Hoy todos dicen que no sirvo, que no tengo vuelta y que seré nulo aporte en todos los equipos que esté. Hagan un poco de memoria, no tantos años atrás, cuando yo, más que un problema o el niño símbolo del periodismo barato, era una solución para el fútbol chileno.

El año 2003 Reinaldo Navia era de los indiscutidos en la selección. Hasta ahora me tilda de regalón, que no rindo y no merezco más que él estar en la Roja. Bueno, en ese entonces le preguntaron por los proyectos del fútbol chileno y ni me conocía, pero se animó a decir: "En la U hay un flaco re bueno que está haciendo muchos goles... ¿Pinilla?... Sí ese mismo".
Claro, ahora nadie recuerda que al igual que Marcelo Salas, que también me descalificó un par de ocasiones, yo marcaba goles todos los partidos de la U con sólo 18 años. Muchos de ellos de enorme factura.
Luego fuimos a jugar el sudamericano sub 20, selección que tuve que cargar porque no era capaz de ganarle a nadie. Todas esas actuaciones amenazaron con llevarme a Holanda. Una y otra vez venían emisarios a verme, pero algo pasaba en los entrenamientos que no podía mostrar lo mismo que en los partidos. Aún peor, se llevaban a otros y yo seguía acá. Me venían a ver a mí, pero seguía acá. ¿A alguien le importó lo que significaba eso para un joven de 18 años? Por supuesto que no. Pero seguí trabajando. En los clásicos me criticaban del otro bando, pero como sucede hasta hoy, cuando entro a la cancha se preocupan y no me pueden parar, no pueden.
Finalmente el Inter compró mi pase, pero fui a dar al Chievo Verona. Buena plaza, donde pude consagrarme de no haber fallado un mano a mano contra uno de los mejores goleros del mundo, Buffon. ¿Alguno de los que me critica ahora ha visto a Buffon descontando los diarios o la última final del mundial?
De ahí tuve pasos por el Celta de Vigo y el Racing en España... En ambos marqué. Y no hay que ser tan inteligente para darse cuenta que eso lo han hecho pocos. Por alguna razón no me daban continuidad y, al retomar mi nivel, alguna rebelde lesión terminaba por truncar la crecida.

También escuché hace poco que nunca le había ganado a nadie, que no había disputado partidos importantes en toda mi vida. ¿Y la final de la UEFA? Mi mejor época en el Sporting de Lisboa. Claro, los periodistas mediocres, otra vez. Ven las estadísticas y dicen que 1 año en un club con 7 goles es muy poco para un delantero de elite. ¿Aló? Marqué un sendo hattrick, luego un gol como pocos que todavía se recuerda como la "Pinibomba". Todo en muy poco tiempo. La titularidad estaba asegurada. Pero me tenían que seguir matando y los infames reclamaron que perdí la marca en el gol que nos privó de obtener la copa UEFA. ¡Chaqueteros! Después me lesioné, grave... debido a eso no pude realizar una mejor campaña en los números...

¡Pinilla no viene, no viene! Uy, cómo lloraban porque el club no me autorizó a venir a jugar el preolímpico 2003. ¿Para qué? ¿No se supone que soy enfermo de malo? Tuve toda la intención de ayudar a mi selección pero no pude, porque me preocupé de mi carrera, exactamente lo mismo que me reprochan ahora. Sólo falta que me culpen por no haber clasificado a las Olimpiadas de Atenas.

La selección es algo muy importante en mi vida y jamás le he fallado y nunca, por supuesto, le fallaré.
En el Monumental de Núñez perdíamos dos a cero contra los candidatos a ser campeones del mundo. El profe Olmos me puso en el segundo tiempo y entré con todo. Tomé la pelota en el medio campo y me mandé para adelante, le puse un pase a Navia que al final logró el empate. Heroico, ¿se acuerdan? Días después vino el partido contra Perú, el andamiaje no era el mejor y sabíamos que la única forma de hacerles daño era jugar por arriba. Lo conseguí, me elevé 40 centímetros del piso para conectar un centro del negro Pérez y dejar a Chile en ventaja. ¡Cómo lo gritaron ese!
Luego más y más buenas actuaciones. Contra Bolivia en 10 minutos hice un picnic en el área y chico Mark hizo el segundo. Rico fue eso saben, porque antes de partir a ese set de partidos contra los altiplánicos y llaneros me vacunaron con todo en Chile. "Pinilla se va a morir en la altura", "Es pura boca" y "Se fue de carrete".

Lo mejor vino después, una señorita que poco sabe de estas cosas se ganó una portada sólo por decir que "Pinilla no merece ser llamado Pinigol". Soledad Bacarezza, ¿de dónde salió? Dedícate a hablar de tenis con patito cornejo mejor. Dijo que no le había hecho goles a nadie y horas después, cuando el empate con Venezuela era inminente, el profe Olmos me da 10 minutos para cambiar la historia. "Pinilla!! Pinigol!! Grande Pinigol!!", gritó Pedro Carcuro. Un poco más entendido que la señorita. Al día siguiente el mismo periódico tituló "Grande Pinigol". Ja, es de lo más contradictorio. ¿Alguien se encargó de hablar con la señorita? Quizás no es una voz autorizada como para reprocharla... Entonces por qué fueron a conversar con ella antes, para qué.

Vinieron más lesiones y, cuando por fin regresé, en el partido con Paraguay sufrí la fractura de mi dedo meñique. Seguí jugando con todo y marqué el descuento. Ahí tienen garra mediocres. De eso tienen que preocuparse concentrarse en eso.
¿Por qué mierda le dan tanto con lo demás? Si la situación es más simple de lo que creen.

Cuando salgo a carretear los infiltrados me buscan. Es un verdadero fiasco. ¿Si no sirvo de nada, para qué cresta me siguen? Conozco millones de jugadores que carretean durísimo. Quique Acuña, Nona Muñoz, Miguel Aceval, Johnny Herrera, Eduardo Rubio, etc. Por qué nadie habla de ellos, por qué no les dan la misma importancia. Ah claro, yo soy más mino y le sirvo a los programas de farándula. La respuesta es evidente, aunque no lo quieran aceptar les da pena ver como un jugador que Chile necesita se destruye. Todos se sacan el estigma: Zamorano, el pájaro Valdés o el mago Jiménez. Pero yo no puedo. No por mi culpa, si no porque los periodistas no me dejan salir.
La nona Muñoz es 0 aporte a la selección. Reconozcan lo que los acerca a mí. Ahora todos me quieren dar consejos y se creen mis padrinos futbolísticos... Entiendan que sigo siendo el mismo pero ustedes se quedan con lo de afuera. Nunca, jamás en mi caso, se interesaron en lo que hice dentro de la cancha.
Don Leonel Sánchez me dice que soy un don Nadie... Ja... En 4 años de carrera causé más conmoción que él en toda una época. Podrá ser ídolo de la U y todo lo que quiera, pero jamás renunció a lo que yo renuncié para jugar por el equipo de mis amores. Y, además, ¿quién es él para venir a hablar del deportista ejemplar? Se lo recuerda por el certero derechazo que le asestó a un italiano en la copa del mundo de 1962. ¡Qué lindo Don Leonel! ¿Cuál fue la patada fea que pegué yo o alguna conducta reprochable dentro de la cancha? Ninguna pues señor, ninguna!

Hace poco estuve de vuelta en la Roja, jugaba en el Hearts y estaba marcando goles que ayudaron a la victoria de mi equipo, no fueron parte de un 5-0. Me entendía con el Mati y Jorge a la perfección. Fue parte de los amistosos de la selección que más optimistas nos dejaron de cara al futuro. Pero otra vez, las malditas lesiones. Entiendan que me frenó una lesión, nada más! Hago todo lo que puedo por rendir y un desgarro para en seco mis deseos. Analicen eso, mi mala suerte, esa misma que impidió que me fuera a Holanda antes de lo presupuestado.

Luego llegué a la U porque me moría por jugar. Considero que lo hice bien para el poco ritmo que traía. ¿Y saben que es lo primero que preguntan los lindos y sagaces periodistas deportivos? "¿Van a enrejar el Caracol?" Callampa... En vez de consultar por el aporte que puedo entregar al equipo se concentran en mi conducta. Obvio, si el primer día libre me siguieron hasta el final, me tomé unas cervezas con el Quique Acuña y me condenaron. DÍA LIBRE WEONES... LIBRE... Hago lo que quiero, así como ustedes engañan a sus señoras cuando los mandan de corresponsales pero sus amiguitos les cubren las espaldas. A mí nadie me ayuda, estoy solo en esto. Tan solo como ahora disfruto de las paradisíacas playas de Cancún. Y me lo gané, porque ninguno de ustedes, tropa de chantas, entró a la cancha a hacer lo que yo hice.

Hoy, sin embargo, siento ganas enormes de ir a la selección. Sé que le hago falta, un puntero de mi envergadura no lo hay. Sé que el profe me tiene la fe, aunque no haya jugado. Tal como la tuvo con Quique y tras 7 meses de estar sin club lo nominó porque sabía que iba a rendir. Si el profe Acosta no me llama es por una sencilla razón. La prensa lo condenaría, con todo. Más allá de que ellos saben que jamás le fallé a la Roja y hoy más que nunca me necesita.
Pero no es relevante para mí ya. Se seguirán preocupando de pequeñeces. Como en Irlanda. Chile realizaba una de sus mejores actuaciones en Europa después del Mundial del 98, pero el Dublinazo era más entretenido. ¡No hay caso!

Antes de venir a Centroamérica uno de tantos programas basura, de esos que dan en las tardes, se ganaba el rating hablando de mi persona. Personas con moral de hierro reprochando mi conducta... por favor, ¿con qué cara? Panel de lujo. Un periodista homosexual que fue despedido de su programa anterior porque dijo que no era estupro meterse con un adolescente de algo más de 13 años si este accedía. Otra periodista que la despidieron por abanderarse con una causa política. Un opinólogo que ahora tiene demanda por golpear a su señora y abusar de ella. Y un chico en el centro que le aserruchó el piso a su vieja colega que recién regresaba de un post natal.
Ellos son los que día a día hablan de la vida de los famosos y las analizan. ¡ELLOS! Un desastre, perdónenme...

Ya no me interesa seguir hablando. En mi posición todo lo que diga puede ser usado en mi contra. Yo no me enterré, los periodistas lo hicieron, por meterse donde no debían. Todos los escándalos que me vinculan jamás afectaron mi desempeño deportivo.
En este país hay que enterrar, sobre todo cuando les conviene.
Ahora podrán matar a una selección que va desmembrada a la Copa América. A mí me bajaron y destruyeron la carrera de un futbolista que dio todo por la camiseta de su país. Un gran jugador. Sí, gran jugador, porque siempre que intentaron decir lo contrario les tapé la boca con goles.
Lo seguiré haciendo por aquellos que confían en mí, por aquellos que se quedan con la corrida en Argentina y la actitud frente a los paraguayos. Ésos a los que le importa que el equipo gane con jugadores comprometidos y no cuál es el último escándalo.
Y todos los "amigos del fútbol" que dicen estar preocupados por mí, hablen de fútbol cuando marco goles y juego buenos partidos. Y reprochen cuando se concentran en que fui el último en llegar a la concentración.
Lo peor es que hasta el día de hoy les hablo a los que me entierran. Por respeto. Respeto que me destruye pues todo lo que digo lo llevan al plano de la farándula. Ya no más, no tendrán de qué hablar, porque estoy lejos y NO ME INTERESA LO QUE ESTÁ PASANDO... Ni menos lo que pasará!! A ver a quién matan ahora para llenar sus sucias páginas, porque con fútbol y triunfos no les basta...

Mauricio Ricardo Pinilla Ferrera

Thursday, March 08, 2007

Momentos

Sólo una pequeña selección de aquellas situaciones que no muchos recuerdan, pero que, sin duda, vale la pena volver a mencionar:

- Tuve que viajar desde la playa a Santiago para poder matricularme en la universidad. Como se pueden imaginar, no traía nada de nada, más que un par de papeles. Recuerdo que le hablé a un joven de lentes (muy similar a Hermógenes con H) pues me pareció muy extraño que lo acompañara su papá. Oí que aquellos que iban con sus padres recibían un duro castigo. En fin, me contó que casi entra primero a la carrera, mientras yo disfrutaba por haber sido el último. Luego nos despedimos, porque yo olvidé unos datos y no sabía cómo conseguirlos porque dejé el teléfono en la playa.
Miré alrededor, pero sólo había un tipo enorme de prominente pelo crespo y cara de "a mí no me mires", así que me fui a un teléfono público.
El primer señor era don Manuel Fernández Bolvarán y, el segundo, Francisco Siredey Escobar, quien años después confesaría que al menos pensó en prestarme el celular pero no lo hizo porque me creía un antipático.

- El primer contacto que tuve con mis compañeros de la PUC fue en la primera copa Casa Central. En el partido que ganamos por 13 a 2 contra Unidad Bioquímica, un joven de ojos claros y aleonado cabello llegó con muchas ganas de jugar, pero sin la camiseta roja respectiva. Yo, que estaba en la banca, accedí a quitarme mi camiseta N°11 de Chile y se la entregué.
Aquel ducho esperpento es lo que hoy por hoy se conoce con el nombre de Sebastián Aguirre, o Paidos.

- Nos reunimos en la casa de Cony Hola... a ver la Era del Hielo... Grey la calificó de lacrimógena por ese entonces. Lo más insólito fue cuando a la salida del "carrete" me encararon para preguntarme si me gustaba una persona que escogí en dos ocasiones durante un lúdico juego que ingenió Max Donoso.
Yo le contesté a quien me increpaba que su suposición era incorrecta, ya que en una de las ocasiones yo pensé en escoger a otra de las presentes para integrarla al juego, cosa que al final no hice pues no recordaba su nombre.
Quien me encaró fue don Francisco Javier Patricio, a causa de la señorita Matilde Baeza. Lo más gracioso es que el nombre que no pude recordar era el de Alejandra Cristi, uff...

- "Pucha, me encontré con un amigo y me dijo que cómo podía estar pololeando con un periodista muerto de hambre", dijo ella. "¿Quién mierda te dijo eso para ir a sacarle la cresta?", respondió él. En eso se llevaron mucho rato, hasta que se dieron cuenta que no tenía el más mínimo sentido.
Él, Sebastán Aguirre. Ella, bueno, era ella...

- Él no tenía nada que hacer en la sala, su sección era la siguiente, pero se quedó junto a nosotros. Supongo que quería ver al profesora. Un, dos, tres... Los demás callaron para oírlo gritar RICA. Memorable.
La aludida es Constanza Mujica y el señor, Matías Bravo.

- Fuera de la sala, a 5 días de haber entrado a clases. Clásica conversación de hombres sobre deportes. Hasta que sale el nombre del célebre Gabriel Silberstein y entonces se mete al diálogo el rubio que hablaba fuerte y se sentaba al fondo. Por la mierda que parecía pesado. "Ohh, el gorila, ese weón es seco y yo lo conozco", dijo el blondo compañero. Todos se fueron alejando de a poco mientras él y yo nos enfrascábamos en una de las más sabrosas charlas deportivas.
Sin duda, un grande Javier "Lleyton" Ceppi.

- Para mí era un tipo viejo... el típico compadre que a los 25 años se decidió por algo en su vida. Pero en un camarín listo para el baby fútbol, el joven blanco como las importaciones de alta pureza me dijo que jugaba tenis. Me junté con el canoso, jugamos y lo aplasté. Me invitó a jugar muchas veces más y se convirtió en uno de mis grandes amigos.
Claro, no tenía 25 -quizás hoy los tenga- y por estos días le dio por viajar a Rusia. Sí señores, Fernando Severino. ¿Quién me dijo que jugara con él? Sebastián Aguirre.

- Yo le había hablado un montón de ella a mi cabelludo amigo. Tanto, que él llegó a decirme que parecía muy interesado en ella. Talvez más de lo normal. Los partners son sabios, por eso cuando lo llamé una noche para saber a qué hora estaba -por ese entonces- en el cine la película "Locos de Ira". Él me dijo que me daba el dato sólo si le contaba con quién pensaba ir.
Era un tanto absurdo. ¿Qué lo hacía presumir que yo iría acompañado? Dialogamos 3 horas sobre quién era la afortunada. Al otro lado de la línea telefónica sacaron una lista con todos los que ingresaron a Periodismo en el 2002. Mencionó una por una a las mujeres, pero se saltó a quien él sabía como mi futura pareja.
EL joven Francisco Siredey tenía prueba de teoría democrática al día siguiente, pero nada le importó. Ella es mi preciosa novia, aunque en ese entonces no erámos más que "conocidos", dos niños con una historia pasada común que de seguro no pensaban en que 4 años más adelante serían padres del mismo niño. ¿O no (Claudia) Macarena Márquez?

De seguro hay más... lo importante de éstos es que mis amigos, quizás, no lo recuerdan.

Abrazos, Hugo...

Friday, November 10, 2006

¿Qué define la Infidelidad?

¿Pensar en otro? ¿Besar a otro? ¿Tomar la mano de otro? ¿Acostarse con otro? ¿Dormir con otro? Tantas posibles respuestas para algo que parece tan lógico.
Un tipo puede hablar todo el día de otras mujeres, coquetearles por el Messenger, perseguirlas en la calle, planificar citas, etc. Si no le resulta nada de eso, para el libro de récord quedará como un hombre fiel.
Otro tipo que está 100 por ciento comprometido con su novia, no tiene ojos para nadie más y espera hacer una vida junto a su pareja, en una fiesta se emborracha y besa a otra mujer sin siquiera recordarlo con claridad. Sin duda se sumará a la vasta lista de infieles chilenos.
¿Cuándo se es infiel entonces? Y se darán cuenta que la fidelidad no es más que un invento, una creación de cada pareja y, en general, de la raza humana. Una utopía basada en la racionalidad que se enmarca dentro de lo que se defina como "lealtad".

Ese discurso de cuentos de príncipe no lo podemos creer hoy en día. No es posible hablar de una fidelidad en que no se mire o se piense en otros.
Si la fidelidad es eso entonces no existe, por definición se anula a sí misma. Está en nuestra esencia animal el buscar constantemente una pareja, lo que pasa es que al tener razón somos capaces de contener determinados impulsos y hacer prevalecer una preferencia.

Queda claro que no somos fieles. Nadie es fiel. En el estricto sentido. Lo que prima es nuestra fuerza de voluntad y lo que uno estima es ser leal.
Puedo llevar 4 años pololeando, ser feliz y tener muchos planes junto a mi pareja. Sin embargo, al ir a una fiesta, un viaje o en la calle, puede aparecer una mujer que llame mi atención, me guste mucho y con la cual tenga ganas de pasar un tiempo. Eso no implica que haya dejado de querer a mi novia, son cosas que pasan. ¿Qué me hará fiel en un caso como ése? Pensar en que no puedo estropear lo que construí en 4 años y que la persona que tengo a mi lado me valora como nadie. Qué es eso sino fuerza de voluntad, ganas de mantener lo que ya se solidificó.

Ahora, tampoco basta con definir la fidelidad en base a la fuerza de voluntad. Claro, ¿hasta qué punto debe resistir esa fuerza de voluntad? Quizás para mi pareja el que yo hablé con otra mujer es "causal" de infidelidad. O que salga con mis amigas y no con ella.
Para otro -en realidad, la gran mayoría- un beso es el límite entre fidelidad/infidelidad. ¿Quién decide eso? ¿Por qué un beso? Talvez un baile sensual o erótico no signifique nada... o que en un carrete te quedes dormido junto a otra sea un hecho aislado.
"Si no hizo el amor con el otro no te cagó", escuché el otro día. Puede sonar extremo, pero si lo piensan bien, ¿por qué no? Ya nada sorprende. Que venga un tipo a venderme la pomada de fidelidad y que jamás ha estado con otra mujer mientras en cada fiesta enumera a sus posibles víctimas, es un acto puro de cinismo.

La fidelidad la podemos manipular a nuestro antojo. Muy fiel será el tipo que pololea y cuando le interesa estar con otra persona pide tiempos o momentos de introspección. Lleva 5 años de relación sin infidelidades, porque cuando sintió ganas de estar con otra cortó con su pareja.
Si para ustedes eso es sinceridad, deberían pensarlo un poco más. Que muestra máxima de cobardía, tener una Penólope esperando mientras se divierte. Allí no hay amor, la relación tienen que terminarla.
Con este absurdo actuar de muchos de nosotros recuerdo uno de tantos libros que pasó por mi vista, "Chile rumbo al Bicentenario". En él se explicaba que uno de nuestros rasgos característicos es el apego a las leyes. Por muy impura que sea mi forma de actuar, estaré de acuerdo con ella si la amparo en las leyes o contratos tácitos.
Resulta ridículo estar con una persona que no me cautiva como antes y que, con certeza, siempre que aparezca una figura con atractivo me separaré para no ser infiel. Fácil, estoy con otra pero no soy infiel. Acuerdo manipulado de nulo valor. Que pena que la fidelidad termine así.

Al final, cada uno con su cuento. Pero no hay definición universal. Lo que es para ti ser leal, para otro es absurdo. Así somos.

Puede sonar como una protesta de alguien sumamente desencantado con la vida de pareja. Y sí, quizás sea eso. Pero lo que pretendo plasmar es la subjetividad de un término que todos usan como "obligación moral". Ése que dijo que nunca fue infiel fue capaz de mirar 400 veces más para el lado de las que yo lo hice. Y posiblemente en mi relación resulté ser siempre un infiel, aunque tengo la convicción de que ir con la verdad en el frente y no renegar de la naturaleza humana es el mayor acto de fidelidad que podemos expresar como seres racionales e inteligentes.


Un enorme abrazo a mis amigos,
Häkä

Saturday, September 02, 2006

Díganme Para Qué

De verdad hace mucho que no venía por acá... Grey dijo que siempre hay cosas de las cuales hablar, pero no siempre está la disposición para hacerlo.
Necesito despejarme y se me vino a la mente una de tantas reflexiones sociales... Hay ABC1, pobres, emprendedores, indigentes, etc. Al que le tocó le tocó y eso, sin duda, es una lástima.
Pero por qué el ABC1 trata de aparentar ser más light de lo que es frente a una familia modesta. Por qué el pobre, en ocasiones, muestra tanto resentimiento por aquel que nació con más opciones. O en otras, en que, generalmente, familias de clase media se privan de comer para adquirir cosas que les suban el pelo y los muestren al mundo como algo que no son.
Sobre este último grupo pretendo explayarme. Es que he conocido tanta gente como esa... No tienen para comer bien en su casa, pero miran en menos cualquier punto culinario inferior al del Marriot. No tienen auto, pero si ven uno es penca, porque no es el Mercedes Clase C o el Audi que les daría la felicidad.
Por años te dicen que el barrio es poca cosa para ellos, que se van a mudar a un mejor lugar. ¿Pero saben qué? Siguen ahí. Es más, personas que nunca presumieron ya cambiaron su hogar, mientras, aquellos que tienen yernos en gerencias o hijos dueños de empresas siguen en el mismo barrio de siempre con el trillado discurso de lo pudorosos que son.
El de la foto es mi amigo Caté o Claudio Bravo. La vida no se le dio muy fácil y de pequeño se crió solo con su madre. Por lo mismo era extraño verlo en una misma semana con dos polerones diferentes o algún juguete a la moda como el que todos teníamos. Él tiene 3 años menos que el resto de mis amigos y por eso se esmeraban en marginarlo de muchas actividades. Pero el cabro creció. Servía como arquero. Al principio lo marginamos ahí porque era muy chico para jugar adelante, casi una molestia. Sin embargo, le hicimos un favor. Hoy es un arquerazo, desechado de algunos equipos por no superar los 1.80mts.
Pero ése no es el punto... El negro supo convertirse en nuestro amigo, al menos el mío. Una simpatía y forma de ser inigualables que no me cabe duda mantiene hasta el día de hoy.
¿Qué tiene que ver esto con la diferencia de clases? Hasta ahora no mucho... Hasta ahora, porque luego ocurrió algo que me causa gracia y a la vez inspira la reflexión del día de hoy.
El 27/09/1997 fue una fecha especial por muchas razones. No sólo porque era el cumpleaños de Caté, sino porque una vecina estaba de cumpleaños el mismo día y nos invitó a todos a su fiesta. A todos, salvo Caté.
La edad no era una excusa para dejarlo fuera pues la hija de mi estimada vecina cumplía exactamente la misma edad. La razón era otra, lo veían inferior. ¿Inferior por qué? ¿Porque su padre no estuvo ahí? De qué me hablan. Dé qué inferioridad si vivía a 20 metros de nuestra 'acaudalada' vecina.

Al principio el cumpleaños estuvo bien, pero luego llegó mucha gente que no conocíamos. Por consiguiente se sucedió la correspondiente 'división social'. Con el paso del tiempo empezamos a ser minoría en cuanto a vecindad, por lo que salimos un poco a tomar aire. Ahí estaba Caté, solo en la calle sin mucho que hacer además de mirar las luces y los pedazos de torta que abundaban en el cumpleaños.

Eso nos molestó así que decidimos hablar con la dueña de casa para que permitiera que el negro se integrara a la fiesta. Recuerdo su cara de espanto cuando le consultamos. "No me parece que venga ese niñito, están los primos de la Josita y los tíos. Él no tiene nada que ver acá... Además miren cómo anda vestido", dijo la señora.
Se nos ocurrió decirle a Caté que se arreglara, le pasamos unas cosas y un poquito de desodorante. Quedó impecable. Entonces superó la barrera de la presencia y los dejaron entrar.
Al pobre lo sugestionaron tanto que entró con la cabeza más agachada que Mayer Candelo después de botar el penal. Hasta que aparecieron los primillos de Josita con su voz dura de High Society y se pararon frente al negro.
- Oh, oh. Esto no pinta bien- le dije al resto.
Pero ellos le tocaron el hombro, la broma era inminente.
- Oye tú- le dijeron.
- ¿Qué onda?- les respondió Caté.
- Yo a ti te conozco.
De dónde se preguntarán ustedes. Un niñito de bien no tiene por qué conocer al pobre y desastrado Caté.
- Y yo a ti también- acotó de inmediato el negro- Ustedes van en el Trewhelas ¿cierto?
- Síiiiiiii- gritaron los primos.

Se largaron a conversar y contaron muchas anécdotas. Tenían todo un mundo en común. El negro nos contó que ellos iban un curso más arriba que él, pero que jugaban fútbol juntos y por eso se conocían mutuamente.

El punto cúlmine fue cuando a la dueña de casa se le ocurrió que uno por uno los invitados subieran a un podio para dedicarle unas palabras a la cumpleañera. LLegó el turno de Caté y lo miraron con un recelo asqueroso. Dijo lo que tenía que decir y, justo al final, volvió a tomar el micrófono para gritar "Ahhh... Y un saludo al colegio Trewhelas"... Justo en ese instante los primos de Josita saltaron al podio y abrazaron a Caté. Comenzaron a saltar en círculos como lo hacen los pequeños hinchas de Católica en la Tribuna de Campeones, tal cual.
El rostro de estupefacción de ustedes saben quién está demás describirlo.
Creo que el negro fue el último en salir del cumpleaños... La vecina no lo quería, pero sus sobrinitos de bien sí y, contra eso, no tenía nada que hacer.

Claro, nuestra vecinita omitió muchas cosas... Que Caté iba en un mejor colegio que todos nosotros, que a sus 10 años hablaba más inglés que el resto y que tiene unas amistades que hoy, si así lo quisieran, lo podrían situar en una excelente compañía de Publicidad en el futuro.
Pero es mejor quedarse con lo de afuera, prentender ser alguien que no es. Mi vecina no era nadie para discriminar al negro. Nadie lo es. Pero por último sus sobrinitos o parientes sí tenían de dónde jactarse. Sin embargo no lo hicieron. Porque apreciaban de antes compartir con Caté y, de paso, tampoco les importó que viviera al sur de Santiago.
¿Para qué presumir? Por favor, díganme para qué... Porque si es para recibir el golpe a la cátedra que recibió mi vecina, prefiero mantenerme donde estoy o por último nivelar hacia abajo.

Un saludo para todos...
En especial para el Negro que sé que leerá esto. Hoy ya con casi 20 años.


"Häkä"... People, put your party hat on!

Saturday, June 03, 2006

Así es... mi amigo

Suelo recurrir a este espacio cuando recuerdo algo y siento que no puedo dejarlo pasar. Muchas de esas imágenes mentales quedarán en el tintero, pero la que expondré aquí NO. Talvez porque me arrepiento mucho de lo que hice o, simplemente, porque este ejemplo puede evitar que otros cometan el mismo error que yo cometí.
Para empezar, les aclaro que nada tienen que ver con mi reflexión los personajes que ven en la foto -aunque de cierta forma sí, ya que mi plan es reforzar el valor de la amistad-.
En uno de tantos veranos en los que viajé a Isla Negra (creo que enero de 2002) todo parecía ser igual. Los mismos amigos, la misma gente, el mismo clima, etc. Pero mientras conversaba con los acompañantes de turno sobre lo que hicimos en la capital un grupo de "niños", en ese entonces, jugaba una pichanguita en la cancha del recinto.
Todavía, a mis 17 años, me costaba mucho hacerle el quite a un balón, por lo que insté a mis amigos a que nos mezcláramos con los otros jugadores.
Ellos accedieron amablemente y estuvimos cerca de 1 hora ahí. Cuando terminamos, uno de aquellos niños se me hizo familiar. Cuando me dijo que se llamaba Pablo y un rato después vi su a su hermano, entonces no me quedaron dudas. Se trataba de "ITALIA" -ni siquiera italiano, sino Italia-. Le pusimo así porque hace unos 4 veranos solía vestir la camiseta azzurra 24/7. Todo el día.
Con un poco de esfuerzo mental recordamos varias cosas del pasado y desde entonces fue mi yunta a lo larga de mi primera semana de vacaciones. Armamos equipos de fútbol, me ayudó en mis labores de espionaje (cosa que de verdad aprecié mucho) y fue una compañía importante hasta altas horas de la madrugada junto con otros amigos.
Quienes me conocen saben que soy capaz de encariñarme con las cosas y, por esos días, o portaba mi preciosa paleta de Ping Pong, compañera de tantos triunfos. Mis papás me pidieron expresamente que la cuidara, que no la prestara, qué se yo.
Pero Italia era mi partner de mil batallas. Me pidió que le enseñara a jugar y fue tan buen alumno que de hasta mis arrebatos se colgó.
Una tarde lo dejé jugando con el señor Figueroa -otro gran amigo-. Al regresar tomé mi paleta y quedé con el mango en mi mano. La cabeza y las gomas se fueron al piso. Estaba rota. Mientras miraba con impotencia lo sucedido veía como Italia lanzaba contra la roca de la sala de juegos la paleta que reemplazaba a la mía. Ya todo calzaba: Italia destrozó mi arma de triunfo.
Lo miré. Él en un principio río, sin embargo con el correr de los minutos se percató que yo no estaba para bromas. Me fui indignado y nada de lo que me dijo me hizo regresar.
Creo que estuvo 2 días tratando de pedirme perdón. Pero yo era terco... mi confianza en él de cierta forma se rompió. Figueroa trató de hacerme entender, mas yo no quería nada con Italia. Él ofreció pagarme, traerme una nueva, ir al quisco por un set completo. Y yo dije NO.
Con el tiempo mi actitud fue forzada. Digo esto porque ya no sentía real molestia por lo sucedido. Quizás el orgullo no me dejaba echar pie atrás o, quién sabe, era muy pequeño para entender el valor real de la amistad o de una disculpa sincera.
Por supuesto que de ahí en adelante todo fue distinto. Ya no nos hablábamos. Cuando intenté retomar el contacto lo hice de manera tan estúpida que terminé por empeorarlo todo. Recuerdo que una vez me paré a su lado y empecé a golpearle el brazo hasta que me mirara.
Así como tu golpeas lo mío, yo te golpeo a ti -le dije.
Italia me respondió con un empujón... Ninguno nunca supo leer lo que el otro quiso decir.
Lo que más me desagrada es que mientras se produjo el quiebre Italia jamás habló mal de mí. Le dijo a todo el mundo lo bueno que yo era para los video juegos, para el fútbol, que le había prestado mis camisetas para que jugáramos uniformados, etc. Por su parte tuvo siempre en mente la intención de reconciliar el lazo fraterno.
Pero de seguro después se cansó de sus infructuosos intentos de doblegar la voluntad de alguien sumido en el orgullo.
El verano llegó a su fin... Italia debió partir y se despidió de todo el grupo. Yo quedé para el final. Le di la mano y nos abrazamos fríamente. Al retroceder nos miramos y ambos, en un acto reflejo, nos encogimos de hombros y alzamos la vista. La señal era clara: "Esto pudo terminar mejor"... "Lo estropeamos todo"...

Italia, Pablo o Rana fue una gran persona a la cual no supe perdonar y hasta el día de hoy me arrepiento. Afortunadamente la vida me dio la posibilidad de entrar a la Universidad y hacer amigos y amigas que estarán ahí por siempre. Compañeros de verdad.
En el colegio no los tuve... quizás cuando niño tampoco. Y pienso que me di el lujo de desperdiciar la amistad de alguien que estaba en todas conmigo y que compartía los gustos y amistades. Como díría Ceppi: "Es de esas personas que me llenan el gusto".

Cuiden a sus amigos y dejen el orgullo a un lado. Atrás quedó el día en que una vez Grey se fastidió conmigo. ¿Saben por qué? Porque a los tres minutos se acercó y me dijo que actuó mal. Yo, amparado por mi historia, de inmediato tomé las excusas.

Ojalá la vida me permita toparme nuevamente con Italia y decirle a la cara, después de un abrazo, que fui un verdadero 'PENDEJO'. Así, al menos, eliminaría uno de tantos karmas que acarreo hasta el día de hoy. Con estas líneas, he dado el primer paso.

Häkä

Monday, May 01, 2006

¿Qué es ESO que nos mueve?


Antes de que mi espacio cumpla 2 meses de abandono y me torne el blanco de las críticas quiero plasmar un estado mental.
En una de tantas jornadas reflexivas en mi tiempo libre en San Joaquín, pensé en lo injusto que son los chilenos con los estilos de vida que se alejan del estereotipo. Y todo esto a raíz de una equivocación de Matilde Burgos. En telenoche dijo que la U le había ganado a Colo-Colo por el torneo de apertura (en realidad fue por una Copa Gato) y nadie se dio un tiempo para remediar el error. Entonces me dije: "Si la misma tipa lee que Soledad Alvear le ganó a Mulet en las primarias presidenciales la van a crucificar". Obvio, el error es el mismo. Pero la política es "seria" y el deporte para un par de gordos cerveceros que están frente al sillón preocupados de algo carente de toda relevancia.

Yo creo que consagrar la vida al deporte es algo más que válido, así como otros disfrutan de lo estudiantil o se ponen pernos a la hora de seguir un estilo musical.

Cuando niño soñaba con ser el mejor arquero del mundo. Entrenaba horas y horas junto a mis amigos y en realidad llegué a ser muy bueno. Los profes de las escuelas de fútbol y mis tíos peloteros querían llevarme a toda costa a alguno de los equipos grandes. Me tenían mucha fe.
En la delantera también fui un tipo muy hábil. "Un extraordinario goleador", dijo alguna vez el profe Mazardo.
Todo ese porvenir promisorio a los 8 años de edad(no quiero presumir, pero aunque no lo crean yo era realmente bueno para el fútbol), se esfumó con la muerte de mi abuela y la llegada del nintendo. Lo primero afectó mi parte psicológica, pues caí en un estado de inseguridad que me causaba mucho temor frente a los deportes y el roce que en ellos estaba involucrado.
El nintendo me alejó de las canchas y perdí mucha práctica. El desarrollo crucial de habilidades entre los 9 y 11 años lo desperdicie por los golpes de Street Fighter II.

Luego tuve pasares mediocres por escuelas de fútbol, en las cuales nunca destaqué y pasé sin pena ni gloria. Salvo algunas actuaciones notables en el arco. Lo penoso es que el talento con el pie se había perdido.
Recuerdo un momento es que me encontré con uno de mis amigos playeros y se le ocurrió armar un partido de fútbol. ¿Saben qué? Él me eligió de los primeros porque pensaba que yo era el mismo de 3 años atrás. Nada de eso. Fue asqueroso el partido y me dolió mucho lo que ocurrió ese día.

Ya en séptimo seguía con las escuelas de fútbol, más que nada para hacer deporte. Como empecé a engordar a mi padre le preocupó la figura y me obligó a entrenar al menos una vez a la semana. En ese año para la navidad me regaló un par de raquetas de tenis.
Yo nunca había jugado, pero mi primera presentación ante padre y hermano fue bastante digna. Sólo con noción saqué la cara.
Hasta que un día después de un partido con un amigo este me dijo: "Tienes facilidad, deberías dedicarle tiempo a esto". Luego de una Copa Davis y de presenciar el juego de Mr. Ríos le pedí a mis padres que me financiaran una escuela de tenis.

Y ahí empecé... Me corrigieron un par de errores y me largué a la práctica dura durante 1 año y medio. Luego los estudio y la preocupación por la PAA me alejaron del deporte, pero al menos ya tenía una base.
Jugué y gané un par de campeonatos, sin embargo, nunca -hasta el día de hoy- pude superar el trauma de los jugadores mediocres. Quiero decir que juego a mi nivel o bien cuando tengo en frente a un rival de peso. Si voy a un partido con amigos o familiares suelo jugar pésimo, pierdo muchos juegos y todos terminan por creer que en realidad no tengo tantos dedos para el piano como suelo creer o decir.
En todo caso me conformo con no ser el único... hay muchos como yo que ante rivales "mediocres" o de menor nivel pierden partidos increíbles o les ganan en juegos muy malos.

Hoy por hoy creo que estoy en un gran nivel... así lo dicen mis partidos con tipos de fuste. Pero debo seguir entrenando.

También surgió en mi vida la afición por el tenis de mesa, que me ha dado muchas alegrías. Un deporte que sin duda desarrollé con mucha facilidad y en el que he llegado a vencer a tipos que juegan 200 veces más que yo en el año.

En cuarto medio estuve en la selección de Volley de mi Colegio. Otro acierto en mi vida, pues también solucioné los desafíos que ese deporte me planteó.

Las 4 disciplinas que les acabo de mencionar han desempeñado un papel importante en mi vida pues me motivan y además son responsables de que esté donde estoy ahora. Si en ellos no rindo es evidente que me sienta mal o me fastidie, ya que son una parte esencial de mi historia que está fallando: el leit motiv.

No considero, con todo esto, que mi vida sea inferior o menos interesante que la de otros. Es el camino que yo tomé y el que ha formado en gran medida el carácter que tengo hoy.
En mi alma y existencia: siempre un lugar privilegiado para la actividad deportiva y todo lo que la potencie.

Un abrazo cariñoso...
Häkä